martes, 19 de enero de 2016

Ofrecer una cocina “divertida, creativa y cargada de ilusión” le ha valido al restaurante Señorío de Barahonda, de Yecla, hacerse con uno de los preciados soles con los que la Guía Repsol premia a los restaurantes que merecen ser destacados. “Es de agradecer que reconozcan tanto el trabajo como el esfuerzo de varios años”, reconoce Cristián Palacio, chef del restaurante, que está alojado en un enclave natural, dentro de las propias bodegas Barahonda, situadas en el kilómetro tres de la Carretera Pinoso. Para el joven equipo que hace posible comer en este lugar, el reconocimiento supone “afrontar un nuevo reto; con más ilusión, esfuerzo y constancia en el trabajo”.



El chef y su equipo se esfuerzan por ofrecer una carta original, con mucho producto y en ocasiones minimalista: “
En nuestra cocina hay una regla, divertirnos con lo que hacemos y eso lo trasladamos a nuestros clientes. Nosotros no solo damos de comer, aportamos una experiencia gastronómica donde lo más importante no solo es el sabor, sino también la diversión”, indica Palacio.

De un equipo joven en los que todos sus miembros trabajan juntos para aportar su visión y experiencia personal a la carta sale una oferta que denota una apuesta clara por dar importancia a los productos locales, algo que no solo se demuestra en el restaurante, sino también en la bodega, cuyos caldos están elaborados a partir de la variedad autóctona, la Monastrell, recolectada de cepas centenarias a la que tratan “con especial cariño”. Además del trabajo del chef, sobresale también la aportación Sofía Sanz, jefa de sala, que lleva junto a Cristian Palacio casi diez años.

El éxito del restaurante reside en las personas que lo conforman: “En Barahonda he aprendido la importancia de tener un equipo en el que todos remamos en la misma dirección, desde los dueños Antonio y Alfredo Candela a mis compañeros de sala, cocina, bodega y oficina. Todos tenemos los mismos objetivos, hacer de la calidad nuestra filosofía de trabajo”, señala Palacio, que indica que sus vinos como los platos del restaurante necesitan su tiempo para alcanzar su cima.

Llevar al paladar de los comensales platos como la presa ibérica con couscous de verduras, bacon y curry conllevan una producción lenta y pausada en la que cada pequeño paso “tiene una gran importancia” y está realizado con mimo. Cualquier puede afirmarlo tras probar alguno de sus tres menús –Ejecutivo, Enoturista y Monastrell-, que oscilan entre los 28 y los 58 euros. Además, ofrecen estar dentro de una bodega les permite ofertar visitas guiadas y catas de vino, haciendo así una experiencia “completa y satisfactoria”.
 Una vajilla con marca de la casa

El restaurante Señorío de Barahonda está actualmente trabajando en el diseño de una vajilla con varios artesanos del cristal, madera y cerámica para enriquecer la experiencia de comer allí. También están diseñando los nuevos menús degustación de este 2016, donde afirman que van a ser más arriesgados: “Queremos ser más creativos y divertidos, sin dejar a un lado la tradición y el buen hacer de esta profesión”.

Daniel J. Rodríguez//@DanielJRguez
Artículo publicado en La Opinión de Murcia
el pasado 30 de diciembre de 2015

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