jueves, 23 de abril de 2015

No puedo evitarlo. Discuto habitualmente sobre el tema y, pese a entender los beneficios del dichoso cacharro, jamás me convencen. Soy amante de los libros, ¿para qué negarlo? Disfruto con el olor de un ejemplar codiciado en una librería de viejo, sopeso la calidad del papel, su gramaje, su encuadernado, la acertada o desacertada elección del diseño de portada... ¿Cómo es posible comparar eso con las ventajas que tiene un libro electrónico? Que haberlas hailas: apenas pesa, puedes guardar cientos de libros en un mínimo espacio, es más barato (sobre todo para los piratas), respeta al medio ambiente..., pero que no, que yo me quedo con mis libros; ahí, apilados en la biblioteca. ¿Qué sería de esta semana, que se celebra el Día Internacional del Libro, sin esas casetas de ejemplares apilados en cientos de ciudades del país? ¿Las imaginan con cuatro ordenadores y un puerto USB, y con colas de gente esperando conectarse a Internet? Yo prefiero usar marcapáginas, tomar notas en algunas hojas y engrosar las baldas de la casa de mis padres, con los que ‘firmé un contrato’ que me permitirá llevarme los libros conmigo cuando me independice en el futuro, si es que puedo.



Daniel J. Rodríguez//@DanielJRguez
Buenos días publicado en La Opinión de Murcia el 20 de abril de 2015

1 Apuntes del lector:

Anónimo dijo...

Discrepo. El olor da asco. Leer un libro en papel es como ir a la guerra; hay que usar las 2 manos y no se puede andar bien con él mientras se lee. Si la letra es con adornos, Times New Román, peor todavía. == Prueba el Kobo Aura 6", un todo terreno, lo ensucio mucho de tanto uso, pero el cristal de pantalla "capacitiva" se limpia fácilmente. Para letras más grandes el Kobo H2O. SALUDOS