lunes, 24 de noviembre de 2014


Portada del libro y Jorge Cela//E. Z.
El escritor Jorge Cela Trulock presentó el pasado fin de semana su libro de relatos Anochece, Platero, editado por el grupo de literatura La Sierpe y el Laúd. Jorge Cela Trulock llega, con su ‘Anochece Platero’ a La Sierpe y el Laúd y se convierte en el número catorce de la colección ACANTO. Un proyecto que comenzó en 2009 con el imprescindible libro de poemas Last Autumn´s dreams, de Manolo Dato, y que ya integra una nómina de autores que, danzando entre el verso y la prosa, han regalado sus palabras de reflexión, amor, desesperanza y vida a los lectores.

Con Anochece, Platero, La Sierpe y el Laúd regresa una vez más a la prosa y continúa ese camino de baldosas amarillas iniciado por Paco López Mengual con Recuerdos de Lisboa (número 7 de la colección) y continuado por Lola López Mondéjar y su La fea Burguesía (número 12 de ACANTO).

Jorge Cela es un escritor de la vida, un escritor del detalle, que trata de agotar cada segundo de este anochecer de su vida, como él mismo afirma, y que le dicta dulcemente a Platero aquellos recuerdos, aquellas anécdotas, aquellos olores que le recuerdan que la vida, tal vez, merezca la pena.

Jorge Cela acompañado de sus presentadores en Murcia//E. Z.
El adverbio mientras. Ésa es la clave de Anochece, Platero. Quizá en una primera lectura, ésa que se realiza con ojo analítico, casi tratando de diseccionar parte a parte las palabras, pueda parecer que los relatos carecen de un protagonista de relevancia o de un argumento cerrado y redondo que lleve al lector directosa la palabra fin. Y puede ser cierto, pero tras una lectura con calma, disfrutando de ese “mientras la lectura”, el lector entiende que Jorge Cela busca efectivamente eso: recordar la importancia de los pequeños detalles, de lo que pasa desapercibido pero es importante, de ese tenedor, dice, que hay que coger para comer inevitablemente cada día.

Jorge Cela Trulock demuestra en este libro ser un escritor, ser un hombre, que ha comprendido la belleza de lo simple, un prosista que, casi con la misma sensibilidad de los grandes poetas, conoce, comprende, vive y se nutre de los pequeños matices de lo cotidiano.


Daniel J. Rodríguez//@DanielJRguez
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