miércoles, 5 de junio de 2013


¿No te embarga a veces una especie de nostalgia injustificada? Esa fórma de no sentirte ni mal ni bien...Una especie de recuerdo inconcreto, en el que lo recuerdas todo, en el que no recuerdas nada....

Como cuando acabas una carta que va a navegar buscando el destino de una mano dentro de una botella danzando sobre el mar...Una carta que no tiene dueño, ni remite, porque no has sido realmente tú quien la ha escrito...Una carta con pocas palabras y muchas lágrimas, con sueños, con odiseas infinitas y barcos que nadie nunca ha sabido tripular....

A veces te embarga esa nostalgia, y el corazón se te para...¿No lo has sentido nunca?...De repente quieres escuchar la lluvia en el repecho de la ventana, oler a humedad y mirar un vaso vacío. Vacío de un vino que corre por tu garganta y te hace hablar en palabras escritas con sangre, palabras pequeñas, que dicen todo, que no dicen nada...en un sobre bañado por el futuro imperfecto de las olas de un mar desconocido, sin remite en el sobre...

Y entonces, llorar.


Daniel J. Rodríguez

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