miércoles, 8 de mayo de 2013



A María, única.


Eres como la cúpula de álamos
que abrazan al peregrino anónimo,
como el gorjeo de los pétalos frondosos,
continuo y propagado.

Eres como el cristal del agua,
como su fiel reflejo en mi memoria.
Eres diosa natural y perpetua,
una suerte de bucólico horizonte
al que anudo mi existencia.


Poema para el catálogo de pinturas de José Ato Saorín sobre el Paseo Ribereño de Cieza

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