jueves, 28 de marzo de 2013



La Semana Santa de Cieza fue declarada Fiesta de Interés Turístico en el año 2011. Este hecho, por el que decenas de personas han trabajado años sin descanso, bien creando un abanico inmenso de actos, bien puliendo los ya existentes, ha devenido en una fiesta pulcra, lejana del “puro y duro folclore”, según manifiestan algunos integrantes de las diferentes cofradías.

En este contexto, las procesiones han luchado por rescatar la solemnidad y seriedad que debe caracterizar a la festividad religiosa. Representantes de la Junta de Hermandades Pasionarias y miembros de las propias cofradías vagan a lo largo de las procesiones observando que todo esté en correcto orden: Nadie fuera de su sitio, ningún chiquillo armando alboroto, las filas bien paralelas oiga, ¡Qué no se diga! Hablamos de una fiesta seria, solemne, que debe ser tratada como merece, con sumo respeto y modales propios de cualquier acólito de parroquia.

Cabe preguntar: ¿Esto es del todo cierto?, ¿Guardan los hermanos de las cofradías esa compostura que tanto defienden? Me atrevo a contestar que sí. Sí, al menos, en la mayoría de los casos. Es cierto que la tradición semanasantera cumple con creces esa disciplina y respeto que pregonan. Sin embargo, me veo en la obligación de recordar que, leves y puntuales, ciertos casos vienen a empañar esta línea clara. Y ya se sabe, la mancha negra se ve más en la sábana blanca.

No puedo evitar traer a esta bitácora el caso que observé la pasada noche, durante la procesión general de Miércoles Santo.
En el desarrollo de la misma, el objetivo de mi cámara se posó sobre un andero de una de las cofradías de la Semana Santa Ciezana. Este hombre utilizaba las paradas en las que los pies de la imagen pasionaria tocaba el suelo para, rápidamente, extraer de Dios sabe qué bolsillo su Smartphone y mandar, debo suponer, mensajes vía cualquiera de las aplicaciones populares de mensajería online que la appstore ofrece.

Es cierto que este hecho quizá no sea de una gravedad suficiente para que una persona como yo le dedique unos minutos de redacción y su posterior publicación. Pero se torna urgente en el contexto de una Semana Santa que exige y defiende una pulcritud absoluta en su desarrollo.

No deben olvidar, señores semanasanteros, que independientemente de sus ideologías, o del motivo que les mueva cada año a vestir su túnica y cargar o procesionar con sus imágenes, están participando de una fiesta que ustedes mismos adjetivan de religiosa. No olvidemos que son ustedes, y no yo, los que niegan que la Semana de Pasión sea un simple folclore y defienden a capa y espada el trasfondo religioso que tradicionalmente recoge esta fiesta.

Una vez más, no olviden que es una fiesta religiosa, y que, crean ustedes o no, se exponen a un público (numeroso, todo hay que decirlo) que sí puede acudir a ver a las imágenes con ánimo de realizar oración gracias a su paso por las calles de la ciudad. Por respeto a esa gente, por respeto a la fiesta en la que participan y sobre todo, por respeto a ustedes mismos y la defensa que hacen del trasfondo más allá del “puro y duro folclore”, señores de la Semana Santa, les recuerdo que Dios no QUIERE que le escriban WhatsApp.


Daniel J. Rodríguez.

2 Apuntes del lector:

Anónimo dijo...

Dani tienes razón, no siempre podemos controlar a todos los k desfilan y no todos los k salimos en esta parafernalia lo hacemos con la misma intención, la edad de fotografiado dice mucho y creo puede ser un caso aislado entre cientos y cientos de personas k desfilan, claro k tu tienes una super cámara jodio, jeje, yo no disponía de lo mismo en santa clara el día de la bendición del cristo de la expiración mientras tus dedicos se deslizaban por tu smartphone en plena misa, créeme, el k esté libre de....... Eso, k tire la primera piedra, pa ti y pa mi, ése no es el camino, creo yo, claro. Un abrazo.

Daniel J. Rodríguez dijo...

Amigo o amiga,

Gracias por tu comentario.