miércoles, 13 de febrero de 2013



“Cambia el rumbo el caminante
aunque esto le cause daño”
Julio Numhauser

Voy a escribir esto a golpes de sangre,
con el puño enrojecido por las lágrimas,
en el desierto, tras el anuncio de la rendición.

Las manos, las mías, temblorosas esquivan
reflejar en los versos el trauma
que vivo, el dolor que llegó por la voz amiga.
El corazón, partido por sorpresa,
me dice que no es posible, no es cierto,
como cuando el tigre huye por el grito del rayo,
o los amantes susurran “no te estoy amando”.

Es un sueño antagónico, en el que
los protagonistas parecen desconocidos
de mi memoria, dos almas desunidas,
en perfecta desarmonización,
huidas en el futuro imperfecto de la experiencia.

No, no puedo acabar esto y verlo bello,
no quiero rozar la excelencia en la palabra:
Es un testamento, un diario cruel,
la condena del silencio a la que me someto
humilde. Comprendiendo, con seguridad,
que todo cambia, que todo cambia.


Daniel J. Rodríguez

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