martes, 25 de septiembre de 2012


¿Dónde encuentran la inspiración los poetas?
Escritores, pintores, músicos…todos han buscado el frágil momento de excelencia en el que la pluma o el pincel han creado el más maravilloso de los regalos: Una obra perfecta, digna del recuerdo de las generaciones. Todos luchan –Luchamos- por besarnos con las musas, por bailar con ellas, por rozar por un segundo su secreto… ¿Dónde están?

Algunos, como el cubista malagueño, afirman  que la inspiración debe encontrarnos sentados ante nuestra idea, en el laboratorio, en definitiva, trabajando. Yo estoy seguro de que esto debe ser cierto, la inspiración, la idea genial, debe estar apoyada por un inmenso trabajo, ambas cosas deben ser complementarias. No hay noche sin día, no hay nervios sin calma.

Sin embargo, otros estarán de acuerdo conmigo cuando apunte que a veces, las experiencias, la suerte, la magia o quizás el Dios que algunos buscamos incesantemente, nos regalan un instante único en el que un verso, una imagen o una melodía se origina de la nada, surge como el ave fénix renace de las cenizas de la anterior experiencia vital. Es una magia, un instante ritual que todo creador espera encontrar.
Pero no para todos es igual, los hay que la encuentran ante la imagen la muerte, o en las traumáticas experiencias que el devenir nos concede. Otros por el contrario la hallan cuando les roza la dicha del amor o cuando cumplen años. También hay momentos neutrales, vacíos de todo significado y, sin embargo, allí aparece el ágil verso; la forma de una nube, el chirrido de una puerta…

Por tanto, es la inspiración un hecho que buscamos y nos busca, que ansiamos cuando no está y amamos cuando nos abraza, es un regalo divino del que podemos sentirnos dichosos.


Estos versos nacen de la desdicha frente a la pérdida de un ser querido, versos que duelen en cada letra, en cada palabra:

              II

Aquí estoy de nuevo,
al otro lado del espejo,
bebiendo de fuentes
que los arcoíris
han poblado de colores.
Durmiendo tras
la silueta de la verdad.

He querido ser
un hombre,
y he amado tus manos
arañando la ubicuidad
de las lágrimas,
pero he debido regresar
al país donde
las sonrisas son
una deforme advertencia.

Estoy en paz contigo,
Con el mar de palabras.
Sin embargo,
muéstrame, una vez más,
dónde se encuentra
mi oasis.




Daniel J. Rodríguez


1 Apuntes del lector:

angel almela dijo...

Escribí hace un tiempo, para acabar un poema lleno de búsquedas: Toda historia es siempre...dolor. Y creo que del tuyo emana ese sentimiento.
Bello.