miércoles, 7 de marzo de 2012



 "A Marta, origen de estos versos.
Y a Eli y Eva, sus orgullosos
padres".


Te escribo en esta oscura
noche de la que serás luz
y nuevo día,
aunque aún no
comprendas el mundo, ni
tus débiles párpados se
hayan abierto a la vida.

Ya sé que deseas llegar
para rozar la suave piel
materna, y mamar el
dulce jugo de amor,
escuchando la nana
tranquila en la voz de tu
padre. Que ansías dormir
en los brazos del hombre
que está en ti, que
anhelas llorar buscando
el reclamo de tu atenta
madre y fundirte en su
atemporal abrazo, para
juntas, romper el tiempo
con la espada poderosa
del amor.

Ahora, cuando luchas por
nacer al mundo, germina
en mí el gozo regado por
el llanto, y descubro la
dicha que esconde tu
misterio.

Tú, que naces del dolor y
el grito, serás fuente de
vida, serás amor y serás
sueño. Tú, que en este
instante estrenas tu
existencia, eres, en esta
oscura noche, fuente
de alegría.



Daniel J. Rodríguez

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