lunes, 26 de septiembre de 2011

Escribo para mí, no para el mundo
y no por egoísmo sino por una fuerza
oscura que me mueve tristemente
al negro, quizá con el fin indeterminado
de salvarme a ciertas luces desaparecidas.

Escribo centrado en mi persona,
en mi humillante y cruel defecto
¿No sabes acaso que me he odiado,
que he escupido a mi reflejo?
Nunca leas estos versos, no son tuyos.

Pero os he escrito a veces, a ti y al universo,
aunque no como tú creías, deseando enalteceros,
la verdad es otra, os escribo por urgencia de mi
sexo, por respirar, que mi aliento no es libre de ambos.
Todas mis cartas a ti no son a ti, son a mí.


Daniel J. Rodríguez

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