jueves, 24 de marzo de 2011



Mientras dibujabas oscuras siluetas
Femeninas bañadas por una lluvia que
Seguramente nazca en algún lugar lejano
En tu memoria yo te obsequiaba, fruto del
Destino, con todo mi deseo, y te imaginaba
Presa de mis más querido sueños
De esta verdad onírica que, imperturbablemente
Ajena, te recorre cada día, en cada segundo.

En mi afán de perseguirte hasta el último silencio
He llegado a beber de aguas que no han nacido
Nunca en manantiales, ni han sido llovidas
Si no que nacen de tu boca y sin quererlo
Se me pegan en los labios que no mueren en otros
Que los tuyos.

Hoy puedo declararme eterno, porque tú, que eres
Fuente de aquellos arcanos dioses que te engendraron
En capricho seguro, me conoces, y has yacido entre
Mis manos. Esas que poderosamente abrazan todos
Tus anhelos y, como si fueran débiles ramas, las guarda
En oscuros callejones con pétalos de luz.

No tengo más que decirte, ya te he amado con todas
Las palabras que componen mi vocabulario. No sé hacerlo
De otro modo. Apaga la luz, ha vencido la noche.


Daniel J. Rodríguez

"Eres bella"

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