lunes, 21 de febrero de 2011

Quizás sea que se me llena la vida
De cosas vacías, sin vida, extintas
Y por eso olvido la belleza
Que se esconde en lo más íntimo
De tus deseos privados.

O por contra, que soy más que un
Amante enfermo, que vela a su moza,
De aurora en aurora, prendado de su belleza.
Y obvio, por instantes, que su voz me clama
Buscando un cómplice que solo llora.


Pero…

¿No entiendes que me se cada una de las sonrisas que me has puesto?
¿Ni que escucho tu voz a cada hora?
No sabes, ni aproximado, que cada sentimiento es tuyo,
Que no soy si no que una extensión de ti.



"No, no lo sabes..."


Daniel J. Rodríguez

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