martes, 18 de enero de 2011

Llueve tarde y de repente,
se me ha muerto la sed muerta
y sin embargo,
no hay dolor que yo no afronte,
aún cuando es larga la espera.




Ahora muero por quererte
juego por tí y pierdo apuesta
y sin embargo,
por el premio de un instante,
odiaría a quien quisieras.


Daniel J. Rodríguez

2 Apuntes del lector:

Conrado Navalón dijo...

¡Me encanta este sueño!

Dn. dijo...

Gracias Conrado, siempre es un placer tenerte por aquí.