martes, 24 de agosto de 2010

Vienes a mí, apuñalada por
La triste espada de lujuria,
Y me pides un auxilio que
Ni por ti podré lograr.

Pero lo sabes, pequeña duende
Que yo no soy el mago de tus
Cuentos. Que no sé de embrujos
Ni hechizos y no podré limpiar
La herida que otros han hecho en ti.

Yo quisiera ser agua clara, pura,
Nueva, pero solo soy un sucio barro.


Daniel J. Rodríguez

2 Apuntes del lector:

Conrado Navalón dijo...

Aun en feria te sigo, me encanta tu blog, tus selecciones poéticas...todo parece tocado por la magia..

Dn. dijo...

Querido Visitante, siempre es un placer saber que pasas por aquí.

Un abrazo desde los sueños.

Dn.