jueves, 19 de agosto de 2010

Al mirarte comprendí
que la vida es un
callejón sin salida que
lleva a tus ojos.

Al tocarte descubrí
que no hay textura
más perfecta que la de
tu piel.

Al sentirte quedé
sin sentido.

Al besarte la más
dulce miel pareció
amarga.

Y solo al quererte
decidí preferir la muerte
antes que no tenerte.

Daniel J. Rodríguez