martes, 15 de junio de 2010

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Llovía, el agua calaba nuestros cuerpos, nuestras manos, unidas, estaban completamente mojadas mientras corríamos por la calle riendo como locos.

Mis gafas de sol estban llenas de gotas, no veía nada, pero no quería quitármelas, iba cómodo y me permitía mirarla mientras corríamos sin que se diera cuenta.


-         Tengo que ir a mi casa- Dijo ella- Estoy empapada.

-         No puedes irte- Le dije.

-         ¿Por qué?

Y con mi mejor sonrisa le respondí: “Aún no me has besado.”


Seguíamos corriendo y corriendo en busca de Dios sabe que. Llegamos a un parque, un precioso parque lleno de césped y sin pensarlo me descalcé y empecé a correr, saltar y danzar en el césped.

“Ven aquí, ¡esto es fantástico!”

“¿Qué dirán cuando llegue a casa? Mis padres me van a matar”

“Ven”




Y bajo la lluvia, tumbados en el césped, me besó.




Daniel J. Rodríguez

2 Apuntes del lector:

Anónimo dijo...

Un perfecto dia para un perfecto relato. ME ENCANTA!

nube dijo...

Oh... ¡qué envidia! :D