martes, 18 de mayo de 2010



El cauce del río estaba precioso, producía una leve brisa que llegaba a producir un poquito de frío encima del puente.

No es un río muy grande, pero tiene mucho encanto, siempre había paseado por ese lugar cuando necesitaba ordenar mi cabeza, esas aguas habían escuchado todas mis miserias e inquietudes…

Pasé la valla que limitaba el puente y quedé casi en el vacío, los que me acompañaban me imitaron, todos compartían el silencio y todos miraban al infinito como yo.



Miré hacía atrás, sólo mis manos se interponían ante la excitante caída, solo mis manos y la soga que evitaría que cayera al agua.

El momento había llegado, miré a mis compañeros que me devolvieron la cómplice contemplación y comprendí que estaban preparados…

Sería difícil, a muy poca gente le gusta hacer esas cosas, pero en el fondo todos lo hemos pensado alguna vez, incluso hemos deseado ser tan valientes como para poder llevarlo a cabo.

Saltar, sólo quedaba eso…

“Compañeros, Adelante…”

Y 8 cuerpos cayeron simultáneamente en dirección al agua, pero a mitad del trayecto un tirón (el de la cuerda) frenó nuestra caída, de repente sentí que mis pensamientos se nublaban, la cuerda forzó mi cuello, mi respiración quedó interrumpida, no podía expulsar el aire, ni aspirarlo… El dolor de cuello era intenso, pero más lo fue el que comenzó instantes después en mis sienes.

En un último y doloroso esfuerzo miré a mi alrededor, algunos ya habían dejado de luchar contra la muerte y se habían dejado inundar por ella, otros pataleaban como yo en un desesperado e involuntario intento de salvarse.

La muerte llegó poco a poco a mí, los ojos dejaron de ver, el cuerpo ya no lo sentía…




Daniel J. Rodríguez

5 Apuntes del lector:

nube dijo...

¿qué horrible realidad lleva a alguien a abandonar los sueños?

Dn. dijo...

¿Nunca un bello sueñó se ha tornado pesadilla?

¿nunca una hermosa imagen te ha llegado a parecer horrible?

y lo más importante ¿No hay quien sueñe con la muerte?

Un abrazo desde los sueños (o pesadillas)

Dn.

nube dijo...

Un bello sueño me hizo conocer el infierno.

Una hermosa imagen (creo) que nunca me llegó a parecer horrible.

¿Soñar con la muerte?, yo nunca (todavía) he soñado con la muerte pero, con compasión por mi misma reconozco que una vez pensé que lo justo sería desaparecer...

De todo aprendí que es mejor sembrar los sueños con toda la ilusión posible, si al final no crecen... pues bueno, al menos conseguiste plantar la semilla y eso, muchas veces, ya es un sueño.

:)

Anónimo dijo...

Es... no se, tan impresionante que me dejó sin palabras.

Anónimo dijo...

Creo que te equivocas amigo, no todo el mundo piensa en hacer aquello que tú con paradisiaca armonía narras en tu texto.

Es cierto, quizá yo no sea tan profundo o quizá no haya entendido nada, pero desde mi simplicidad me parece poco acertada esta historia para ofrecer una reflexión sobre el camino de los sueños, que muchos de ellos se tornan en pesadilla, o sobre el contraste entre lo bello y lo horrible.

Y lo más triste de todo, el protagonista ha tornado en pesadilla el sueño de los demás.

Lo siento pero no me ha gustado tu narración, no me ha gustado que utilices esa realidad, para describir una contradicción de pensamientos, sentimientos o vivencias.