lunes, 12 de abril de 2010

El timbre del teléfono me sacó de mi ensimismamiento, acudí raudo a contestar esperando que fuese él.

- “¿Sí?”

- “Hola Carlos, soy yo”


Era él, llevaba horas esperando su llamada.

- “¿Y bien?” – Pregunté nervioso – “¿Has llegado a una conclusión?”


- “Sí”


Ya lo había decidido, este era el momento, aquí acabaría o empezaría todo. Mi amigo llevaba años en un sin vivir, su vida se había tornado oscura, era un sin sentido, aún estando rodeado por todos nosotros, yo veía en sus ojos que se encontraba sólo. Más tarde supe que no, que no estaba sólo del todo, ya que las lágrimas que brotaban de sus ojos le acompañaban cuando ninguno estábamos allí.

Recuerdo el día en que me lo contó todo, aquí en el pueblo no era felíz, no tenía lo que más anhelaba, su propio yo.

Él es un chico diferente, un chico especial, demasiado bueno, para vivir en un lugar lleno de egoístas, falsos, mentirosos, poco humildes….

-“¿Pero donde quieres ir?”- le pregunté- “¿Dónde quieres huir?, el mundo ahora es un lugar hostil, en ningún sitio encontrarás lo que buscas…”

-“Carlos, sólo busco el anonimato, vivir en un lugar donde sea uno más y poder mostrarme como soy, poder ser yo.”


Ahora voy a saber su respuesta, su decisión. Se vaya o se quede, siempre nos tendrá a su lado, siempre seremos su apoyo, su hombro, sus manos y sus pies.

Me lo dijo, había decidido irse, había decidido cambiar de vida, para empezar a vivir la suya propia, vaya paradoja, tener que huir de tu vida, para empezar a vivir realmente….


Querido amigo, ahora estás lejos de aquí, por eso te escribo, para que veas que no te olvido y que, en el fondo para nosotros, siempre has sido tú.


Daniel J. Rodríguez

1 Apuntes del lector:

nube dijo...

Es difícil y resulta extraño cuando un amigo se va, pero lo importante es saber que, incluso a miles de kilómetros de distancia, siempre será nuestro amigo y nosotros el suyo.

Yo siempre odié las despedidas, prefiero decir "hasta pronto, amigo" que "adiós".