jueves, 4 de marzo de 2010

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Eran Algo así como las 22.18 de la noche cuando sonó su teléfono. Una vez, y otra y otra más y él ni siquiera se inmutaba. Pero algo, al cuarto tono le hizo moverse de la cama a responder a la llamada.
"¿Si?"- Preguntó con la monótona voz que en los últimos tiempos se había apoderado de su persona.

Después de un largo silencio alguien le respondió. 

-"Hola"- al oír aquella voz inconfundible, sus ojos se crisparon en un intento de comprender aquella situación. No podía o no quería creer lo que le estaba pasando.
Se quedo inmóvil buscando aquellas letras compañeras de su infancia y ahora enemigas de su vida, buscaba sin encontrarlas.

Desesperado y sin ninguna salida un acto involuntario respondió...

"¿Ana?, ¿Dónde estás?" - No lo podía creer, Ana lo estaba llamando. Llevaba mucho tiempo sin escuchar verdaderamente su voz, aunque en el silencio de su derrota la imaginación le jugaba malas pasadas que le hacían imaginar la voz de su amada, verdaderamente hacia meses que sólo era eso ilusión y ahora, sin embargo era real, y le había llamado ella a el.

Mantuvieron una larga conversación llenas de preguntas y faltas de buenas respuestas.
El ansiaba que no terminara aquella conversación que el tiempo se parara en cualquier instante y congelarlo para conservarlo toda la eternidad.
Ella le estaba contando cosas tan absurdas y a la vez insignificantes. Le decía que le echaba de menos, que había pasado mucho tiempo pero que para ella él seguía
Existiendo.

En ese momento todo su mundo se hundió. Ella le seguía diciendo que nunca le había olvidado y que donde se había metido. El no sabia que responder. Su mundo se iba a la deriva sin poder hacer nada ante eso.
De repente el móvil se le escapo de las manos. Cayo redondo al suelo, sufrió tanto dolor en su interior que los ojos se le nublaron por completo y experimento la oscuridad en todo su esplendor. 









Lady Madrid y Daniel J. Rodríguez

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