jueves, 25 de marzo de 2010



-¿Me quieres?


La pregunta quedó suspendida en el silencio, por unos segundos nuestros ojos evitaron mirarse, aquel silencio solo pudo ser apreciado por nosotros, aquel desasosiego solo existía para mi y para él. A nuestro alrededor todo seguía su curso normal, al fondo un grupo de jóvenes juntaban otra mesa mientras reían sin parar, el camarero preparaba café incansablemente tras la barra y por los altavoces Toño Martín contaba la vida de un tal Dinamita.

De repente él me miró arquando su ceja derecha de manera arrogante como de costumbre y, con una voz extrañamente calmada me dijo:

-No nena, el amor no existe y si te digo palabras bonitas es solo para acostarme contigo.

Ahora cuando lo recuerdo sé que en ese momento habría querido decirle muchas cosas, acusarle de haber jugado conmigo, gritarle e incluso darle un par de bofetadas. Sin embargo lo único que pude hacer fue desviar mi mirada de sus ojos y clavarlos en la mesa mientras se empañaban de lágrimas.

Sentía como él seguía mirándome con su ceja levantada y esa medio sonrisa prepotente que le acompañaba siempre

Sin pensarlo y sin saber porque le dije:

-Bésame.

Mi miró durante unos segundos y su cedja volvió a su estado natural, se incorporó un poco acercándose a mi.

No entendía que clase de broma me estaba gastando pero tampoco me importaba, era feliz por que sabía que no había sido real. Cada vez lo tenía más cerca cuando alzó más la cabeza y me besó en la frente, volvió a su sitio y dió un largo trago a su copa de ron.

-¿Por qué haces esto?¿Por qué ahora? No te entiendo- Dije entre lágrimas.

- Bienvenida al mundo real amiga- dijo sin mirarme.

En aquel momento lo odié, lo odié como nunc a había odiado a nadie, tan fuerte que me dolía la cara el corazón, pero sólo fue un segundo, cuando nuestras miradas se cruzaron nuevamente solo pude amarlo, también tan fuerte que me dolía el corazón, luego vinieron las lágrimas.

Él seguía a lo suyo, como si fuera el espectador de una gran obra de teatro. Encendió un purito de vainilla y se entretuvo jugando con el humo. Yo lloraba.

-Jamás había aguantado con una tía tanto tiempo como contigo, ya estoy arto de cenas, palabras de amor y visitas a tus padres.

-Olvídame, deja de decir eso, me haces daño- Le dije llorando.

-Vete si quieres, yo ya no tengo otro tema de conversación contigo, solamente te haré daño, no se hacer otra cosa contigo, ya no somos nada.

No puedo describir lo que sentí al escuchar esas palabras, no puedo escribir la noche que pasé, el dolor tan intensó que sufrí, sin embargo hoy me alegro, se que aquella noche, con aquel dolor tan fuerte murió todo.


Daniel J. Rodríguez

4 Apuntes del lector:

nube dijo...

pffff una parte de mi dice que, en cierto modo, se ve reflejada en esas líneas.. que asco.. aún así, es un texto digno de admiración :P

Wiskey y Humo dijo...

Tienes razon, me gusta.

Conrado dijo...

... Por favor no tardes en publicar la segunda parte.. o tarda mucho... No sé me has sumergido en una atmosfera mágica que no sé si quiero salir ya o permanecer para siempre...
"chapo"

Anónimo dijo...

Que chica más tonta. Seguro que pensó que sería para siempre. Bah. ¿Segunda parte? Por favor.