viernes, 5 de febrero de 2010


 
-->
¡Oh mundo! Carrusel de sentimientos oscuros, convergencia de emociones. Optimismo, pesimismo, OSCURIDAD.

 Como fríos lagos en una tarde de invierno o calidas playas en el mes de agosto, saltarines niños en el patio del recreo y ancianos agotados de un viaje sin descanso, este viaje sin descanso que es la existencia.

Al pensar en la vida diferentes sensaciones se agolpan en las en las débiles mentes existentes.

Ruido, Amor, palabras, Dinero, Música, lluvia, muerte, amistad, pobreza, fe, risas, coches, sexo, libros, fuego, comida, niños, agua, electrónica, política, riqueza, dolor, papel, tierra, anarquía                                                ¡BASTA!

En el teatro de la vida somos simples marionetas, borregas sin pastor, gotas de agua, componentes del cauce de un río.

Sólo algunos, unos pocos valientes se escapan de esa turba y buscan en la oscuridad la autenticidad de su propio yo.

Estoy cansada del activismo- Nos dice la primera sombra- necesito pararme, bajarme de este tren y descansar, respirar sin mirar el reloj, pensar, divagar, fantasear con un sueño…

La segunda en contrapunto implora- Me aburre la rutina, el trabajo, los niños, facturas… la vida ha perdido toda su ilusión, quiero cambiar, experimentar, ¿Dónde buscar?

Y entra la tercera en discordia, es aquella que está cansada de los placeres terrenales, que se mantiene impasible ante la alegría, el odio, el sexo…. Así que busca sentimientos en el límite de la vida, en lo extraterrenal.

Esas sombras oscuras sólo buscan su autentica autenticidad, su propio yo. Interiorizar en su alma, buscar su propio camino, aunque sólo sea en la intimidad de un silencio atroz.

Gracias a la Diosa fortuna aún existen cuerdos, personas capaces de vivir como se debe y dejar las fantasías de felicidad. Personas que van de cara, que son autenticas, que se han acomodado en ese tren la vida y que siempre están dispuestas para sacar voluntariamente a los tristes soñadores de su utopia, despertarlos a la realidad de una vida cruel para demostrarles que no son ni un mar de tranquilidad, ni un experimentador de nuevas sensaciones, ni un buscador en la otra vida, si no que solo son un trabajador agotado, un empresario aburrido y un cadáver.


















Daniel J. Rodríguez y Pepe Ramone.

0 Apuntes del lector: