jueves, 18 de febrero de 2010

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¿Jugamos a un juego?- Me preguntó de manera traviesa.

¿Un juego? ¿Pero qué estaba diciendo? No entendía a dónde quería llegar con eso.

“Sí, juguemos con la casualidad, salgamos a la calle sin buscarnos, si la fortuna quiere que nos encontremos así será”

Está rematadamente chiflada pensé mientras miraba por la ventana y contemplaba el chaparrón.

Pero no se porqué acepté. “Si verdaderamente crees que puedes encontrarme estoy segura de que nos veremos” Y dicho eso colgó el teléfono…

¿Qué hacer? La ciudad era demasiado grande para encontrarla y la lluvia amenazaba fuertemente con calar mis huesos, pero había algo en mi corazón que me llamaba y me invitaba a salir en su busca.









No podía creer lo que, dos calles más allá de mi casa estaba viendo, sus ojos azules, infinitos me observaban divertidos y tan incrédulos como yo la observaba a ella.

“Yo lo llamaría destino, aunque para otros solo sea casualidad”- Dijo y me regaló una bella sonrisa que caló mi cuerpo tanto como la lluvia que venia cayendo sobre mí desde que abandoné mi casa…

Charlamos, reímos, incluso compartimos silencios, fue todo perfecto, creía estar en un sueño del que deseaba no despertar jamás. Esa felicidad eterna que me regalaba su mirada me hizo sentir un fuerte calor en mi interior…Un calor que aún no he conseguido remitir....

Al despedirse dejó conmigo su aroma y unas palabras que resumían nuestro encuentro...

INOLVIDABLEMENTE MÁGICO

 

Daniel J. Rodríguez

 
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3 Apuntes del lector:

Conrado Navalón dijo...

Destino.... casualidad... sueño... o simplemente magia.. ¿qué mas da?...

Dn. dijo...

Ha veces la vida te regala esos mágicos momentos que parecen imposibles e inolvidables...

Que la Diosa fortuna nos regale siempre momentos así...

Un abrazo desde los sueños...

Dn.

Anónimo dijo...

A veces ocurren cosas utopicas en instantes de tiempo inexsistentes. La verdad es relativa igual que el tiempo. Pero a veces ver esa magia frente a ti, y hasta poder tocarla es algo inolvidable.
Como suelen decir:

Inolvidablemente magico.