lunes, 14 de diciembre de 2009


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Era yo quien te acunaba con mis ojos al sentirte triste, quien te hablaba en el silencio, quien te deseaba en secreto.

Nunca, había creído en esas tontas frases de amor, ni tan siquiera en los versos de Neruda, Borges…. Y ahora, al recordarlos siento en mi interior un gran fuego, una explosión de sentimientos…..Sentirte tan lejos…

¿Dónde estás? Ya no te veo, ya no te creo ni alcanzo a recordarte. ¿Dónde fuiste? Pues al fin del mundo iría sólo por escucharte.

Es ahora cuando mis fuerzas te reclaman, cuando no encuentro sentido a nada. Lo se, nunca seré tuyo pero ya ni eso quiero, he aprendido a tenerte desde el silencio, desde la distancia, desde la certeza de que para ti no soy más que nada.

Y aún así es tan grande lo que siento que no veo el momento de volverte a seguir con la mirada, y es que necesito retenerte en mi mente, admirar tus dulces labios, perderme en tu pelo y sentir que cada uno de tus rizos me acarician y me abrazan con el más caluroso de los afectos.

Muchos dicen que es vivir una mentira, pero que bella mentira, que bello oasis de alegría ocurre en mi corazón cada vez que puedo disfrutar de tenerte cerca.

Ahora  siento la necesidad de decir, uniéndome a Neruda “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”

Ven aquí, aleja la noche de mi corazón, trae la luz, la luz que irradian tus ojos, necesito la luz de tu mirada.

Ven aquí, pues sigo esperándote.

Ven aquí, pues estoy sediento de tu sonrisa.

¡Ven, ven, ven….!

Daniel J. Rodríguez.

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