jueves, 24 de diciembre de 2009



Cae la nieve y se acumula en las calles, los árboles, las montañas....


Pero también en mi corazón se queda esa nieve, helándolo, robándole ese calor que a veces despide.
Helándolo ante las injusticias, ante en dolor de otras gentes, de esas personas sin hogar, que en estos días duermen solos, en la calle, sin nadie con quien llorar sus penas, sin nadie con quien celebrar sus pocas alegrías.


Helándolo, haciéndonos olvidar a esas pobres gentes que no podrá regalar ese pequeño juguete a sus hijos, mientras nosotros consumimos, gastamos, compramos….
¿Eso es la navidad?


Jesús nació en un pesebre, Jesús nació pobre y nos habla de humildad. Mientras, nuestros fríos corazones compran nuevos trajes, el mejor champán y la más bonita decoración para nuestros calidos hogares.


Jesús, pequeño hijo del mundo, ¿estás ahí?


Daniel J. Rodríguez


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